Epilepsia refractaria
Epilepsia refractaria infantil y cannabis
Por Mariano García de Palau
Nacido en Barcelona el 17 de febrero de 1956. Se licencia en
Medicina y Cirugía en la Universidad de Barcelona en el año 1979. Durante 38
años trabaja como médico de urgencias en el ámbito de la medicina laboral. Su
interés por el cannabis surge de manera casual, y desde hace unos 15 años se
dedica a estudiar el uso terapéutico del cannabis. Actualmente trabaja en
Kalapa Clinic, donde asesora en tratamientos con cannabinoides, realiza trabajo
clínico con pacientes y colabora con diferentes entidades y asociaciones como
Catfac. Es vocal del Observatorio Español Cannabis Medicinal. Miembro regular
de IACM.
Hablamos
de epilepsia refractaria cuando las crisis epilépticas son tan frecuentes que
limitan la habilidad del paciente para vivir plenamente acorde con sus deseos y
su capacidad mental y física, o cuando el tratamiento anticonvulsivante no
controla las crisis, o sus efectos secundarios son limitantes para un
desarrollo normal de la persona.
Reflexionar un momento sobre esta
definición. Es una enfermedad que puede ser muy limitante para el paciente y su
entorno familiar, sobre todo en el caso de las epilepsias refractarias
infantiles. Los padres se encuentran en algunos casos con un futuro incierto y
sin demasiados progresos en sus hijos. La primera crisis suele aparecer,
dependiendo del tipo de epilepsia, entre el 1º y el 5º año de vida. Los peques
pueden tener desde 1 crisis semanal en el mejor de los casos, o presentar hasta
30/50/70 o más crisis diarias, en muchos casos, y las pueden presentar en
cualquier momento, o pueden seguir algún patrón, como las crisis que aparecen
al dormirse y relajarse, o justo después de despertarse. En muchos casos son
pacientes dependientes las 24 horas, y tienen problemas cognitivos o
psicomotrices, desde leves a severos, lo cual limita su capacidad de
aprendizaje, o su movilidad de manera permanente, incluso ser necesaria una
silla de ruedas para su desplazamiento. Encontramos con frecuencia ausencia de
lenguaje verbal, por lo que no pueden expresar lo que sienten, además de ser
muy pequeños en la mayoría de casos. A estas edades, tienen que estar
interactuando con el entorno, y desarrollando habilidades para el futuro, pero
la epilepsia refractaria determina un enorme problema para el normal desarrollo
del paciente.
La epilepsia es una enfermedad
neurológica que se manifiesta como consecuencia de una alteración en la
actividad neuronal de alguna zona cerebral. Esta hiperexcitabilidad neuronal se
puede ir transmitiendo desde un foco inicial a diferentes áreas cerebrales. Se
presentan entonces las crisis comiciales o ataques epilépticos, que pueden ser
de muchos tipos, dependiendo de la epilepsia que se padezca.
Las epilepsias pueden ser por muchas
causas, pueden aparecer después de un traumatismo craneal, de una meningitis,
de algún problema durante el parto, de una alteración metabólica, etc. Luego
encontramos otras epilepsias de origen genético y epilepsias de origen
desconocido o idiopáticas. Las crisis epilépticas, y la enfermedad en sí,
provocan muchos problemas cognitivos y psicológicos, habiendo siempre
morbilidad neuronal después de cada crisis, lo cual determinará el pronóstico a
corto y medio plazo.
Los antiepilépticos no siempre son
efectivos para eliminar o reducir las crisis y se usan solos o combinados entre
sí, lo cual ocasiona en muchos casos la aparición de interacciones entre los
fármacos que hacen complicado su manejo. También son muy frecuentes la aparición
de efectos secundarios, entre los que podemos encontrar: temblor, aumento de
peso, trastornos gastrointestinales, somnolencia, hepatitis toxica,
hiperamonemia (intoxicación por amonio), exantemas cutáneos, encefalopatías,
aumento de las crisis, cambios de conducta, disminución del rendimiento
escolar, vértigo, pérdida de campo visual, etc.
Los pacientes que padecen epilepsia
refractaria se enfrentan, pues, a una problemática muy compleja en relación al
difícil manejo de los antiepilépticos y a los efectos secundarios que pueden
aparecer durante el tratamiento, que pueden requerir el algún caso de ingreso
hospitalario.
Algunos cannabinoides modulan la
actividad neuronal, disminuyendo la hiperexcitabilidad que presenta el paciente
epiléptico. Es importante resaltar que durante las crisis epilépticas y después
de ellas encontramos muchos radicales libres y focos inflamatorios, que son
responsables en gran parte del daño cerebral. Los cannabinoides como el CBD y
el THC son efectivos en situaciones de neuroinflamacion y ayudan a reducir el
stress oxidativo. Hay, pues, un efecto neuroprotector, además de
antiepiléptico. El THC es necesario en muchos casos que esté presente en
diferentes ratios o proporciones, para completar el efecto del CBD.
Cuando usamos cannabinoides a partir de
extractos de planta, es importante conocer la composición del producto, que
debe estar correctamente analizado, para conocer el porcentaje de cannabinoides
y poder dosificar de manera exacta.
A
continuación os describo algunos de los principales síndromes que cursan con
epilepsia refractaria, para que os podáis hacer una idea de la situación:
Síndrome de Dravet
Es un tipo de epilepsia infantil de
origen genético, resistente a antiepilépticos. Inicia su sintomatología sobre
el primer año de vida, con convulsiones clónicas, y también con ausencias, (con
convulsiones generalizadas complejas, o solo pérdida de conciencia). Hay un
porcentaje del 14% de muertes durante las crisis o convulsiones. Los pacientes
durante toda su vida presentan convulsiones, además de discapacidad intelectual
que suele ser severa en el 50%, y moderada o leve en el resto.
Se recurre a diferentes antiepilépticos
solos o combinados entre sí, también se recurre a la dieta cetogénica en muchos
casos. Son pacientes tratados también con antipsicóticos e inductores del sueño
también en algunos casos.
Síndrome de
Lennox-Gastaut
Es un trastorno que cursa con múltiples
tipos de convulsiones, y suele manifestarse antes de los 4 años de edad.
Aparecen convulsiones tónicas con flexión del cuello y el cuerpo, con extensión
de los brazos y las piernas, y también contracción de los músculos faciales.
Todo ello puede ir acompañado de rubor facial, giros oculares y apneas. Son de
breve duración y pueden aparecer de noche o de día, no respetan horario. Suele
haber pérdida de conciencia.
También pueden aparecer ausencias, con
pérdida momentánea de la conciencia y babeo. Suelen ser multiresistentes a los
antiepilépticos habituales, y además estos pueden presentar efectos secundarios
graves.
Algunos antiepilépticos que son
efectivos para un tipo de crisis comicial, pueden en algunos casos empeorar
otras.
Síndrome de West
Es un tipo de epilepsia grave, que
aparece con más frecuencia entre los 3 y los 12 meses de vida. Puede ser debido
a diferentes causas como las malformaciones cerebrales o displasias,
infecciones, alteraciones metabólicas, origen genético. Cursa con la presencia
de crisis comiciales con contracciones bruscas y simétricas de las
extremidades, pudiendo cursar con flexión o extensión de los miembros. También
en ocasiones hay enrojecimiento facial, dilatación pupilar o midriasis e
hipersudoración. Esta enfermedad cursa también con retraso psicomotriz, que
afecta la esfera cognitiva, su interacción con el entorno y su movilidad.
En el electroencefalograma o EEG aparece
un registro específico llamado hipsarritmia. Su tratamiento consiste en
antiepilépticos, benzodiacepinas, vitamina B6, corticoides, etc. La mortalidad
está en el 5 % de los pacientes.
Síndrome de Dosse
Este tipo de epilepsia aparece entre el
primer y quinto año de vida, afectando más a los varones. Suele ser resistente
o refractaria a los fármacos antiepilépticos.
Las crisis cursan con convulsiones, a
veces caídas y perdida del tono muscular. Un 40 % de los pacientes cursan con
retraso o discapacidad psíquica.
Además de los síndromes descritos
anteriormente, hay muchas epilepsias que no se acaban de filiar, y quedan
huérfanas de diagnóstico causal. Entonces es difícil pautar un tratamiento con
los antiepilépticos más adecuados al tipo de crisis o síndrome.
¿Qué
podemos esperar cuando iniciamos un tratamiento con CBD en el ámbito del
paciente pediátrico afecto de epilepsia refractaria?
En la mayoría de casos, y hablaríamos de
un 65% de pacientes, se consigue reducir el número de crisis y también su
frecuencia de aparición. En algunos pacientes cambia el tipo de crisis, y su
intensidad se reduce, y por lo tanto los peques están más tranquilos, y sus
cerebros se pueden dedicar a tareas y habilidades muy necesarias, siendo muy
frecuente que los padres comenten que "¡esta más conectado!".
La mayoría de pacientes tienen déficits
cognitivos severos en muchos casos, y el CBD aporta realmente efectos muy
valorables a nivel cognitivo y psicomotriz, los pacientes se relacionan mejor
con el entorno, interactúan activamente cuando antes no lo hacían, hay mejor
rendimiento escolar en muchos casos, y esto es realmente una inyección de moral
para el entorno del paciente. Tenemos que pensar que en estos casos una pequeña
mejoría supone un gran paso, son casos muy complejos, y mantener estables a los
peques es complicado, porque la aparición de crisis depende de muchos factores,
entre ellos factores emocionales, que no tenemos en cuenta en muchas ocasiones.
Pensad que muchos pacientes no tienen lenguaje verbal, y al no hablar, no
pueden expresar sensaciones, no se pueden comunicar correctamente y esto genera
frustración en muchos niños, y la frustración puede llevar a conductas
autolesivas, o a conductas agresivas. Aquí el CBD nos ayuda también a
normalizar estas situaciones en muchos casos.
La mayoría de pacientes ya no tienen
alternativas terapéuticas validas, y el CBD supone un recurso muy interesante,
insistiendo como siempre en su baja toxicidad y su eficacia como
antiepiléptico.
¿Está indicado el THC
en el tratamiento de las epilepsias refractarias?
Tenemos que pensar que hace 5000 años ya
se usaba el Cannabis Sativa para el tratamiento de la epilepsia, fueron los
chinos los responsables, y seguro que en esas variedades había THC como mínimo
en ratio o proporción 1/1, THC/CBD.
En la mayoría de casos se usa CBD con un
porcentaje de THC menor al 0,2 %, formulado en aceite de oliva, por ejemplo, lo
cual representa que es un producto legal.
Pero hay pacientes que necesitan un
aporte de THC, que podría representar una ratio THC / CBD de 1-2 / 15-17 por
ejemplo. Este sería el perfil de aceites que están funcionando bien en algunos
peques. Por lo tanto, tenemos que pensar que, si con CBD "legal" el
paciente evoluciona satisfactoriamente, no aportamos THC, pero en otros casos
será necesario pensar en ello, con la inseguridad "legal" que genera
para los padres, si ocurriera algún problema que se pudiera relacionar con el
uso de cannabinoides. Pero podemos decir que no nos hemos encontrado con
problemas que pudieran poner en riesgo la salud del paciente o generar efectos
secundarios que no se pudieran solucionar fácilmente corrigiendo dosis en la
mayoría de casos.
Faltan todavía estudios clínicos que
certifiquen que los cannabinoides pueden ser útiles como antiepilépticos,
aunque el uso de CBD y THC, en diferentes ratios o proporciones, está siendo
efectivo para el tratamiento de algunas epilepsias refractarias. Es posible que
también sean efectivos para el tratamiento de otros tipos de epilepsias en el
adulto, por ejemplo.
Hay que insistir en la baja toxicidad de
los cannabinoides, y es necesario estudiar las interacciones que pueden
desarrollarse entre los antiepilépticos y los cannabinoides, para poder manejar
con mayor seguridad todavía las combinaciones de estos.
Todavía no hay datos sobre el uso de CBD
a medio y largo plazo, aunque de momento no se han detectado efectos
secundarios remarcables, que pudieran constituir un problema para los
tratamientos a largo plazo.
https://www.fundacion-canna.es/epilepsia-refractaria-infantil-y-cannabis
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